Odio
¿Qué es el odio? El odio es una parte fundamental del escenario económico y social dominante, extractivista y centrado en la acumulación aparentemente infinita. Una organización de lo humano tal, estructuralmente desigual y cruel, requiere de altísimos niveles de afectividad reaccionaria para legitimarse. Es decir, sin odio, no sería posible sostener un proyecto de sociedad que constantemente convierte personas en objetos abyectos y descartables.
Situaciones de esta índole se reflejan en el episodio violento de barracas, donde un hombre tiró una bomba molotov a cuatro lesbianas que vivían juntas en una pensión. Lo fundamental del odio no es sólo que deshumaniza, sino que en el mismo gesto, operativiza. Vuelve realizable acciones que de otra forma, serían condenadas. Podemos pensar en los diamantes de sangre o en la plata de Potosí, pero también en el “proceso de reorganización” de los medios de comunicación del Estado Nacional y su nada inocente reminiscencia al proyecto de la última dictadura.
¿Quienes odian? En este sentido, el clima de odio es tierra fértil para el nivel de aceptación que ostenta gobierno de Milei. ¿Quienes son los que están de acuerdo con no garantizar comida o medicamentos para todxs? No solamente los enquistados odiadores de siempre, sino que el odio circula como un virus por el ambiente, colándose en todos los espacios, facilitado por la velocidad del algoritmo y la ubicuidad de la conexión 24/7. Aparece como revancha de los de a pie, parte del proceso de individualismo y egoísmo. Es un odio medio pelo al estilo Todd en The Boys. La crisis sostenida es un caldo de cultivo que cocina a fuego lento las miserias de todos. Ese odio irracional lleva en sus orígenes la promesa del éxito capitalista, siempre a costa de otros cuerpos, de otras vidas. No por casualidad, luego ser un traidor y entregador, y de morir impune y senador, se reaviva la figura nefasta de Men*m.
¿A quienes odian? El desprecio que lleva a permitir e incluso alentar prácticas y formas de organización aberrantes no es más que un espejo, que muestra a esos odiadores nada menos que su misma imagen. Una anestesia negadora de todo lo que los pone de ese lado de la vereda. Odian a los planeros, pero defienden a los evasores. Es una contradicción que no parecen dispuestos a afrontar. Estamos en el multiverso del “si nos matamos nos matamos”, porque el odio deja la vida sin valor, sin importancia.
Es entonces fundamental reconocer que Milei y LLA no trajeron este odio, no lo crearon. Representan aspectos de una sociedad golpeada, herida, implosionada. El odio y la desesperación suelen engendrar experiencias de horror como la dictadura desaparecedora, de la que ahora se regodean haciendo apologías y coqueteando con correr el límite que las políticas de memoria, verdad y justicia supieron construir.
Sin embargo, aunque duela tenemos la responsabilidad de asumir que, tristemente, esto siempre estuvo en riesgo y en duda. Las madres y abuelas lo saben bien, y lo reiteran en cada plaza y a quien quiera escuchar. Por eso no nos han vencido, porque al mismo tiempo se generan resistencias, cooperaciones, formas de organizar la solidaridad. ¿Cómo propiciar resistencias cuando una enorme cantidad de lazos e intersecciones no implican cuerpos? ¿Cómo desactivamos en lo micro los engranajes que el odio pone en movimiento?
Ahí, siempre nos salva lo cotidiano. Esa vecina que votó a Milei pero igual pone un plato más en la mesa si hace falta. Ese amigo que vuelve tensa la conversación política pero que igual te da una mano si estás justo. No todo es blanco y negro como la quieren contar. Más acá hay fugas constantes de como se espera que seamos según la lógica de la eficiencia. Defender esas actitudes silvestres es un primer paso para salir del escenario polarizado y odiador que proponen como inevitable.
¿Y ahora qué hacemos? ¿El amor vence al odio? Nos toca imaginar, pese al agotamiento y desaliento, y hacer algo distinto. Lo que sea, pero con amorosidad. Por supuesto que es difícil, y es lento, pero es vivir en la convicción de ser y no de funcionar.
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