Paro
Si usamos la plataforma con ge que gobierna nuestras vidas digitales para buscar la palabra “paro”, encontramos definiciones interesantes. Por un lado una acepción desde las ciencias naturales es la <acción y efecto de parar (cesar en el movimiento o en la acción).> Por otro, una más social tiene que ver con la < interrupción de actividades colectivas por iniciativa de algún grupo social o de una autoridad.> La tercera acepción ya homologa la palabra paro a <huelga>.
Si hacemos lo propio con dicha palabra, la etimología de la palabra “huelga” cuenta que viene derivada del verbo holgar, que significa "descansar, estar ocioso". Sin embargo, si continuamos indagando ya no aparecen cuestiones de la física o la matemática, sino del conflicto social, en el cual la “huelga” es una: <interrupción colectiva de la actividad laboral por parte de los trabajadores con el fin de reivindicar ciertas condiciones o manifestar una protesta.> También se vincula la palabra “huelga” <a toda movilización, protesta, manifestación, reclamo público, abandono de tareas o actuación de piquetes.>
La diferencia primordial entre estos términos tiene que ver con quienes interrumpen o convocan al cese de actividades laborales. El paro lo hace la patronal o los empresarios, que en la Argentina puede remitirnos al reiterado lock out de terratenientes del campo, siempre estimulado y nunca estigmatizado por parte de los conglomerados mediáticos; y la huelga la hacen los trabajadores, como la del 30 de marzo del 82 contra la dictadura y que fue brutalmente reprimida. En definitiva por eso en materia de legislación laboral no se habla de derecho a paro sino a huelga; que garantiza a “los trabajadores a suspender, en forma conjunta, las tareas laborales, por un tiempo determinado, con el fin de obtener mejores condiciones de trabajo o gremiales.”
En vísperas de otro “paro” cabe preguntarse: ¿Quiénes convocan? Las centrales sindicales y gremiales de las que poco y nada se puede esperar, muchas veces traidoras, pero que hoy son fundamentales para ponerle un freno al desguace vil neoliberal.
¿Quiénes paran? Lxs laburantes (que en otra parte ya reflexionamos sobre lo que es trabajar -y lo que nos quieren hacer creer que no) Por ende, paran lxs que pueden, en un contexto que ahorca los derechos laborales sin tregua, y en un ambiente caldeado en los lugares de trabajo. Los despidos masivos amedrentan a quienes sobreviven en esta jungla anarcocolonial.
¿Quiénes quedan afuera de la medida de fuerza y porque? Cuidadorxs, informalizadxs, todos los que no estén sindicalizados. No está demás recordar que, aunque dispongamos de protección legal, nada impide que el viernes lleguen las represalias patronales.
Sin dudas es un momento de replanteo o reflexión ante las herramientas de lucha de lxs laburantes. Ante la desolación inminente de atropello a las pocas garantías constitucionales en pie, el cese de actividades vuelve a poner en el centro quiénes sostienen realmente esa economía que tanto les interesa, y por la cual hay que hacer tantos sacrificios. En el caos multivérsico e inverosímil que nos toca vivir, que todavía (aunque les guste fantasear con exterminarnos) nos necesitan.
Porque la riqueza la genera el trabajo de los cuerpos, de las personas. Y aunque quieran convertir todo en una fórmula algorítmica que “produce” mediante un click, alguien tiene que limpiar sus baños, cuidar y educar a sus hijos, manejar sus transportes y construir sus casas. Alguien les hace los trámites y les lleva los víveres a la puerta. Todavía se puede parar -aunque las máquinas idealmente no paren-. La máquina de acumulación aún funciona en gran medida con tracción a sangre, pese a su desprecio ante lo vivo.
Paro general. O Huelga. ¿Y si nos apropiamos de su ocio, de su derecho a no hacer nada? ¿Y si disfrutamos tener tiempo, no para funcionar sino para vivir? Holgazanería y goce ante el imperativo de productividad. No por idealizar la vagancia, sino porque el descanso y el disfrute no pueden ser solo de los que tienen plata. Todavía el mundo y sus maravillas son construidos por trabajadores, mientras la riqueza es apropiada por cada vez menos personas. Mirá a tu alrededor, en todo hay trabajo.
La huelga sigue siendo la herramienta de lucha fundamental. Hoy nos adherimos al paro general porque las llamadas oportunidades que nos proponen los autoproclamados héroes de la libertad es una miseria, incompatible con una vida digna.
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