Marcha
Habitar la calle con una consigna colectiva es resignificar lo común. Es experimentar una alternativa de lo cotidiano: caminar sin rumbo fijo u horarios, conocer bares o sentarse en medio del asfalto, cantar con desconocidxs, ver la gente pasar, cancelar planes y cambiar dietas. Es trastocar el tiempo y el espacio de la rutina, en la cual se espera que ciertos cuerpos estén en ciertos lugares haciendo determinadas cosas. Es palpar que hay otra realidad posible. Es vivir el espacio como radicalmente propio, al volvernos agentes de cómo, cuándo, por qué y para qué se transita.
Por tanto, una marcha es una estrategia de disputa del sentido, ya que establece un escenario otro, una fuga, un una tensión al orden establecido. Al orden de cuerpos, al orden de producción, al orden de legitimidad.
Marchar, es decir, acordar este trastocamiento de lo establecido de forma masiva, es una forma de presionar la apertura del diálogo, al materializar con los mismos cuerpos una voluntad de transformación o de reclamo. Esta presencia también es encuentro y alianza; ya que construye esperanza y comunidad entre aquellxs que comparten consignas, valores y luchas. A su vez, marchar es una instancia compartida de memoria entre generaciones, en donde se avienen rupturas y continuidades en esos espacios que hacen a una identidad común, colectiva. Dar cuenta de eso que nos convoca, que compartimos y que deseamos, es ser en comunidad. Una marcha al final se vuelve catalizador de muchas luchas, relacionando historias, sectores y reclamos.
Con los espíritus aún revueltos de lo que fue el 23, todavía algunos se preguntan si marchar o movilizarse “tiene resultados”, algunos que incluso estando a favor se quedaron en su casa. Será necesario que se active en el conjunto de la sociedad un compromiso con la realidad para transformarla, que exceda la declamación tuitera y se plasme en las humanas redes sociales.
Y como dijo Taty Almeida -y demuestra una y otra vez con su experiencia- marchamos porque no nos han vencido, ni lo harán.
Cómo dice la canción de ataque 77. "Gente que no puede decir:
ResponderBorrarHey, hey, no te metás" Creo que toda movilización provoca cambios