Por el rabillo del 0j0

 ¿A dónde vamos con esto? Todavía está por verse, aún lo estamos descifrando. Hay algo del querer hacer fuertemente presente, casi como una desesperación hecha impulso. Delirios de un Zion para resistir la embestida de las máquinas y sus dueño$. Una muralla China de lo colectivo, puro barro humano, que se sostiene frente a la marcha ciega de un ejército de z0mbies individualistas. Curiosa paradoja la de esta metáfora, ilusión de autosuficiencia y sin embargo organizado (no conscientemente) como un ejércit0 al ataque, voraz y de$piadado. 

Quizás esto qué hacemos sea simplemente el anhelo de no estar solos, de no rendirnos, de no ceder pero sin reducirnos al aguante. Si en la resistencia está el más hidalgo valor de la vida, que sea también en ese quilombo dónde nazca la fuerza para transformar la historia.

¿A dónde vamos? A quedarnos. Jamás entenderán la poesía aficionada, el tango, la milanesa o el baile, o cualquiera de esas cosas que no se inventan por la ganancia económica. La vida se hace cada vez más invivible en la farsa de panacea capitalista y neoliberal que tanto defienden. 

¿A dónde vamos? A bailar pegados ante el caos, aunque sus algoritmos jamás lo prevean. A que escuchen nuestros tambores. A que les retumbe nuestra felicidad hasta derrumbar la parafarnalia insulsa y mezquina que llaman progreso. 

¿A dónde vamos? A donde ellos jamás llegarán porque sus vidas están determinadas. Cegados por la acumulación son incapaces de apreciar la delicia del camino y sus vicisitudes, ni siquiera pueden imaginar algo por fuera de la existencia estandarizada.  

Vamos en búsqueda de lo inexplicable e inesperado, de lo eléctrico y elemental. Vamos por las grietas del cálculo perfecto, de la des-inteligencia artificial, del rabillo de ese 0j0 blindado que no todo lo ve. 

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