S0ledad
La contraparte oscura y densa del individuali$mo exacerbado es la s0ledad radical, absoluta. Inhabilitadas las instancias de construcción y fortalecimiento de lazos por fuera de la lógica de acumulación, todo vínculo remite solamente a la variable de la utilid@d. Util!dad que en el mejor de los casos es compartida, pero la máxima expresión de su devenir no es amistad sino asoci@ción; y en cuanto alguna de las partes rompa el contrat0, se disuelve fácilmente la misma. Una mezcla de la ley del talión y mi novia Polly. Una pesadilla de years and years. Miles de personas sol@s, pegadas al black mirror durante horas, sin encontrar un ápice de intercambio significativo, sin poder bajarse del e$trado orwelliano, sin dejar de sostener la pose readymade del autoperfilado virtual. Ya dijo Bifo que somos la generación que menos relaciones íntimas tiene en siglos. La prótesis digital atrofia las habilidades sociales al punto de vaciar e incluso exprimir cada gota de ánimos y de empatía por lo humano. Miedo al contacto físico sin el seguro y confort de la mediación de la pantalla, sin el gatillo del ghosteo. Violenci@ desmedida y revanch!smo adolescente. Lejos quedó aquel sueño futurista de la internet revolucionaria y la internacional de chat. Conexión financiera y desierto afectivo.
Y no es todo, sino que esa angu$tia por el terrible ai$lamiento que implica la mezquindad de lo vital se ve privatizada e invisibilizada, ya que debe ser agenciada de forma individu@l y 0cultada mediante una catarata de posteos imbéc!les pero fashionistas. Reel y demencia. Tristeza y filtro. No se sabía en los ‘80, y siguen sin dimensionarse las consecuencias sociales, culturales y cognitivas del desborde del enjambre en el que estamos sumidos. S0ledad y depresión son los privatizados síntomas. Tik tok y psicofármacos. Contacto, sí, pero corto y random, sin pertenencia ni permanencia, sin compromiso ni paciencia. La única lógica es la c0mpra y v3nta y la comp3tencia, vidrier@ personal, cv camuflado (o no tanto).
Mientras y en absoluta s0ledad, seguir trabajando el doble por la mitad, y de paso, pisar cabezas de esxs pocxs que te podían dar una mano. Los lazos entre compañeros en los espacios de trabajo se precarizaron con las condiciones. Hiperculto al cuerpo y megalomanía de oferta. Así se vuelve una odisea escuchar al Otro, menos todavía dialogar, discutir, llegar un acuerdo y aprender. Una sociedad hiper-c0nectada e hiper-aisl@da. Emp0brecida vincularm3nte, subsumida a la disyuntiva binaria de suma y re$ta, reducida al fanatismo o la cancelación.
¿Cuándo nos volvimos tan autómatas, tan siniestros, tan anestesiados? ¿De dónde sacamos fuerzas para resistir al atropello de la bazofia zombie en la que estamos inmersos? ¿Cómo creamos oasis capaces de continuar nutriendo hasta lo más primario y primitivo de todo lo vivo?
En comunidad. Con confianza. Sin miedo.
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