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Mostrando las entradas de abril, 2024

Marcha

 Habitar la calle con una consigna colectiva es resignificar lo común. Es experimentar una alternativa de lo cotidiano: caminar sin rumbo fijo u horarios, conocer bares o sentarse en medio del asfalto, cantar con desconocidxs, ver la gente pasar, cancelar planes y cambiar dietas. Es trastocar el tiempo y el espacio de la rutina, en la cual se espera que ciertos cuerpos estén en ciertos lugares haciendo determinadas cosas. Es palpar que hay otra realidad posible. Es vivir el espacio como radicalmente propio, al volvernos agentes de cómo, cuándo, por qué y para qué se transita.  Por tanto, una marcha es una estrategia de disputa del sentido, ya que establece un escenario otro, una fuga, un una tensión al orden establecido. Al orden de cuerpos, al orden de producción, al orden de legitimidad.   Marchar, es decir, acordar este trastocamiento de lo establecido de forma masiva, es una forma de presionar la apertura del diálogo, al materializar con los mismos cuerpos una volunta...

Guerra

  Nos encontramos en un escenario de múltiples crisis -  económica, anímica, vincular, orgánica- que podrían pensarse como una guerra total. Un ordenamiento de las hostilidades dirigido a la acumulación del capital, en el cual iniciativas que no responden a dicha lógica son aplacadas y/o desplazadas a un segundo plano de menor importancia o valor. Una guerra total que se traduce en menos ganas, menos tiempo, menos encuentros, menos vida.  Pero sin embargo hay una dificultad en poder reconocer estos indicadores de achicamiento de lo vital y de vincularlos de forma expresa y clara con el contexto de guerra total; con el costo que ello implica. En el día a día, intentamos encontrarle la vuelta a sostener actividades reflexionando estrategias y acciones para paliar estas crisis; pero la primera función del poder es negar la existencia de estas micro-guerras, borrando hasta su memoria.  La negación de la guerra total implica la individualización de las responsabilidades...

Educación

El derecho a la educación es en Argentina una práctica social marcada por el surgimiento del Estado y el modelo de país en términos sociales, culturales y políticos que desarrollaron las élites. Si bien cuestiones referidas a los contenidos, métodos y objetivos sufrieron transformaciones diversas a lo largo del tiempo, las leyes que garantizan la educación son por momentos trincheras a las cuales aferrarnos -que sea pública, gratuita, laica y obligatoria-; y en otros un obstáculo a su efectiva aplicación –el desfinanciamiento con el traspaso de Nación a Provincias, la privatización indirecta-. En cualquier caso, desde hace más de cien años se discute el cómo, incluso el fundamento, pero sí resultan novedosos los cuestionamientos o dudas, al menos en una escala significativa, de su importancia y su calidad de condición primordial  para la movilidad social ascendente. Hasta podríamos sostener que las corrientes conservadoras, aunque sea discursivamente, son las primeras en hacer hinc...

Ñoquis

Ola de despidos. Militarización de espacios de trabajo. Pulverización de la capacidad económica. No hay sorpresas. Ninguna medida política que no se haya prometido en campaña electoral.  Sin embargo sorprende que aún haya personas que festejan, que se alegran, que consideran que éste es el camino. No son dementes ni masoquistas. No son pocos ni locos. Es tu vecino, es una amiga, es la misma gente que te rodea la que legitima esta ruleta rusa de crueldad. Laburantes que festejan que otro laburante se queda sin trabajo, de eso sí que es difícil volver.  “Son ñoquis” justifican, convencidos de que se debería tener mayor eficiencia, cancheritos sobre qué es lo que hay que hacer, sin profundizar mucho más, mientras no sean ellos los despedidos.  Violencia, cansancio del cuerpo y del ánimo, frustraciones cotidianas, competencia, son algunas de las características de este presente donde las redes que hacen a las comunidades parecen descocerse. No hay ruptura abrupta, no “un fin”...