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Pasión

Pupilas y arterias dilatadas, cuellos y ojos enrojecidos y puños cerrados. Cuerdas vocales desgastadas, mentes agobiadas y espaldas contracturadas. Dedos cansados de scrollear, antebrazos que ya no pueden sostener el dispositivo celular y lo arrojan, involuntariamente, al rostro papudo del que es espejo. La guerra total de todes contra todes mainstream, tuiteada, lejana se lleva toda la pasión que somos capaces de experimentar, y deja al resto de la cotidianidad seca, en un desierto y soledad hostil, inerte, insoportable e insípido.  Los cuerpos aislados y mediatizados sufren, sí; pero se trata de una dolencia enmascarada de una especie de heroicismo francamente pelotudo y peligroso, empujado por una promesa de felicidad futura sin respaldo en la experiencia, que no hace más que mistificar la atrofia afectiva. La dinámica de realidad-pantalla dificulta por un lado la propia percepción del sentir, y por otro exacerba aquello que se considera valioso de ser viralizado, sea fidedigno...

Odio

¿Qué es el odio? El odio es una parte fundamental del escenario económico y social dominante, extractivista y centrado en la acumulación aparentemente infinita. Una organización de lo humano tal, estructuralmente desigual y cruel, requiere de altísimos niveles de afectividad reaccionaria para legitimarse. Es decir, sin odio, no sería posible sostener un proyecto de sociedad que constantemente convierte personas en objetos abyectos y descartables.  Situaciones de esta índole se reflejan en el episodio violento de barracas, donde un hombre tiró una bomba molotov a cuatro lesbianas que vivían juntas en una pensión. Lo fundamental del odio no es sólo que deshumaniza,  sino que en el mismo gesto, operativiza. Vuelve realizable acciones que de otra forma, serían condenadas. Podemos pensar en los diamantes de sangre o en la plata de Potosí, pero también en el “proceso de reorganización” de los medios de comunicación del Estado Nacional y su nada inocente reminiscencia al proyecto de ...

Paro

 Si usamos la plataforma con ge que gobierna nuestras vidas digitales para buscar la palabra “paro”, encontramos definiciones interesantes. Por un lado una acepción desde las ciencias naturales es la <acción y efecto de parar (cesar en el movimiento o en la acción).> Por otro, una más social tiene que ver con la < interrupción de actividades colectivas por iniciativa de algún grupo social o de una autoridad.> La tercera acepción ya homologa la palabra paro a <huelga>. Si hacemos lo propio con dicha palabra, la etimología de la palabra “huelga” cuenta que viene derivada del verbo holgar, que significa "descansar, estar ocioso". Sin embargo, si continuamos indagando ya no aparecen cuestiones de la física o la matemática, sino del conflicto social, en el cual la “huelga” es una: <interrupción colectiva de la actividad laboral por parte de los trabajadores con el fin de reivindicar ciertas condiciones o manifestar una protesta.> También se vincula la palab...

Encanto

Si Weber gustaba de sostener que el viejo mundo medieval, encantado por las certezas de la religión, le daba paso al mundo desencantado de la racionalidad; donde si antes el hombre moría satisfecho ahora muere angustiado, ¿está este nuevo mundo que habitamos en una suerte de re-encantamiento? ¿Son las verdades de tiktok las nuevas certezas, que dejan a todos satisfechos en medio de la catástrofe? ¿Cómo explicar esta nueva fe de laboratorio, a lo think tank? ¿Cómo convivimos con los Cypher (el traidor de matrix que vendió a sus compañeros a las máquinas) de nuestra época? Ante la movilización masiva por la educación pública, la respuesta es un meme. Ante inquietudes vitales y urgentes, google. Ante vínculos sexoafectivos, emojis y botones de ser o no amigos. Sin discusión, sin diálogo, sin construcción. La lógica del elijo creer mundialista, llevada a una mistificación de la promesa futura en un “confiá”. Una suerte de autoconvencimiento de que ya está todo dicho y hecho, de que la suer...

Marcha

 Habitar la calle con una consigna colectiva es resignificar lo común. Es experimentar una alternativa de lo cotidiano: caminar sin rumbo fijo u horarios, conocer bares o sentarse en medio del asfalto, cantar con desconocidxs, ver la gente pasar, cancelar planes y cambiar dietas. Es trastocar el tiempo y el espacio de la rutina, en la cual se espera que ciertos cuerpos estén en ciertos lugares haciendo determinadas cosas. Es palpar que hay otra realidad posible. Es vivir el espacio como radicalmente propio, al volvernos agentes de cómo, cuándo, por qué y para qué se transita.  Por tanto, una marcha es una estrategia de disputa del sentido, ya que establece un escenario otro, una fuga, un una tensión al orden establecido. Al orden de cuerpos, al orden de producción, al orden de legitimidad.   Marchar, es decir, acordar este trastocamiento de lo establecido de forma masiva, es una forma de presionar la apertura del diálogo, al materializar con los mismos cuerpos una volunta...

Guerra

  Nos encontramos en un escenario de múltiples crisis -  económica, anímica, vincular, orgánica- que podrían pensarse como una guerra total. Un ordenamiento de las hostilidades dirigido a la acumulación del capital, en el cual iniciativas que no responden a dicha lógica son aplacadas y/o desplazadas a un segundo plano de menor importancia o valor. Una guerra total que se traduce en menos ganas, menos tiempo, menos encuentros, menos vida.  Pero sin embargo hay una dificultad en poder reconocer estos indicadores de achicamiento de lo vital y de vincularlos de forma expresa y clara con el contexto de guerra total; con el costo que ello implica. En el día a día, intentamos encontrarle la vuelta a sostener actividades reflexionando estrategias y acciones para paliar estas crisis; pero la primera función del poder es negar la existencia de estas micro-guerras, borrando hasta su memoria.  La negación de la guerra total implica la individualización de las responsabilidades...

Educación

El derecho a la educación es en Argentina una práctica social marcada por el surgimiento del Estado y el modelo de país en términos sociales, culturales y políticos que desarrollaron las élites. Si bien cuestiones referidas a los contenidos, métodos y objetivos sufrieron transformaciones diversas a lo largo del tiempo, las leyes que garantizan la educación son por momentos trincheras a las cuales aferrarnos -que sea pública, gratuita, laica y obligatoria-; y en otros un obstáculo a su efectiva aplicación –el desfinanciamiento con el traspaso de Nación a Provincias, la privatización indirecta-. En cualquier caso, desde hace más de cien años se discute el cómo, incluso el fundamento, pero sí resultan novedosos los cuestionamientos o dudas, al menos en una escala significativa, de su importancia y su calidad de condición primordial  para la movilidad social ascendente. Hasta podríamos sostener que las corrientes conservadoras, aunque sea discursivamente, son las primeras en hacer hinc...